Comer es fácil.
Saber por qué comemos… ya no tanto.
Si te ha pasado algo así, esto te va a sonar:
- Abres la nevera sin tener claro si realmente te apetece algo… o si simplemente buscas algo.
- Vas a por “un snack” y acabas picando cualquier cosa que esté a mano.
- Comes por recompensa, por estrés, por aburrimiento, porque el día ha sido un caos…
- O no sabes si tienes hambre real o solo hambre emocional (la de la cabeza más que la del estómago).
Spoiler: es normal. Nos pasa a todxs.
La buena noticia es que diferenciar hambre física de hambre emocional es más fácil de lo que parece. Solo hay que aprender a reconocer unas cuantas señales del cuerpo y la mente.
Vamos paso a paso.
⭐ 1. ¿QUÉ ES EL HAMBRE REAL (FÍSICA)?
Es la que aparece cuando el cuerpo necesita energía de verdad. La que responde a señales fisiológicas: cambios hormonales, niveles de energía, vaciado del estómago…
Cómo identificarla
Aparece de forma gradual, no de golpe.
- Se puede esperar un poco sin problema.
- Hay sensaciones físicas:
- ruido en el estómago,
- bajada suave de energía,
- pérdida de concentración.
- Aceptas “casi cualquier cosa” para comer. No hay un antojo concreto.
Después de comer
- Llega una saciedad estable
- Energía tranquila
- Bienestar sin altibajos
👉 Es la hambre que realmente sirve para recargar.
⭐ 2. ¿QUÉ ES EL HAMBRE EMOCIONAL?
Aparece cuando la necesidad no es física, sino mental o emocional: estrés, aburrimiento, ansiedad, necesidad de pausa…
Es más un “quiero desconectar” que un “necesito nutrientes”.
Cómo identificarla
- Llega de repente, sin previo aviso.
- Es muy específica: “quiero chocolate”, “quiero algo crujiente”, “quiero dulce ya”.
- La urgencia se siente más en la cabeza que en el estómago.
- Suele ir acompañada de:
- nervios,
- cansancio mental,
- necesidad de recompensa rápida,
- búsqueda de placer o confort inmediato.
Después de comer
- Saciedad corta
- A veces culpa
- Puede volver al rato
👉 No es hambre: es una emoción disfrazada de apetito.
⭐ 3. La prueba de las 3 preguntas (funciona de verdad)
Cuando dudes, pregúntate:
1. ¿Ha llegado de golpe?
→ Probablemente emocional.
2. ¿Comería cualquier cosa o solo algo concreto?
→ Si es solo “ese algo”… emocional.
3. ¿Siento señales físicas o solo urgencia mental?
→ Estómago = real
→ Cabeza = emocional
⭐ 4. ¿Qué hacer cuando es hambre emocional?
No se trata de evitarla a toda costa, sino de entenderla.
Aquí van algunas herramientas sencillas:
✔ Identificar la emoción
Ponerle nombre ya baja la intensidad:
“Estoy estresad@”, “necesito pausa”, “estoy saturad@”, “estoy desconectad@”.
✔ Hacer una pausa de 2 minutos
Respirar, beber agua, cambiar de postura o dar una mini vuelta.
Si la urgencia baja → era emocional.
Si no → puede ser hambre física real.
✔ Buscar alternativas más conscientes
No hace falta no comer: basta con elegir algo que nutra, sacie y no genere altibajos.
⭐ 5. ¿Qué hacer cuando es hambre real?
Aquí el cuerpo realmente necesita combustible. Lo ideal es:
- proteínas
- fibra
- hidratos de calidad
- grasas saludables
- micronutrientes (vitaminas y minerales)
Comidas completas, que sacien y no roben tiempo.
(Esto es literalmente el motivo por el que Yuït existe.)
Después de comer así, la sensación es de estabilidad → señal de hambre real.
⭐ 6. La idea más importante
No se trata de juzgarse.
La comida emocional es humana, normal y parte de cómo gestionamos el día a día.
La clave está en reconocer qué tipo de hambre aparece para poder actuar de forma más tranquila, más amable y más acorde con lo que necesitamos.
Entender esto ya cambia muchísimo la relación con la comida. 💛


